martes, 24 de abril de 2012

¿Terror tecnológico, conspiración, ciencia desmedida? ¡No! El Síndrome E

Lo confieso. Lo que me motivó a leer El Síndrome E fue el hecho de que la trama gira en torno a una película asesina. No puedo evitarlo, me acordé de The ring y de todas esas películas y novelas de terror tecnológico japonés que tanto me gustan. En realidad, la película no mata: simplemente deja ciega a una persona. "¡Bien!, pensé al avanzar en la lectura, no hay ninguna Sadako saliendo de una superficie reflectante (en la novela, en la peli está más limitada a pantallas la pobre Sadako) para acabar con aquellos que no han contribuido a su difusión, pero una película de los años 50 en 16 mm. que deja ciega a una persona (más o menos) no está mal, tampoco". Lo que tiene la cinta son imágenes subliminales dentro de imágenes subliminales y película dentro de película con unas imágenes perturbadoras y eso ya me suena a Científico-loco fiel heredero moral del Dr. Moreau y creador, como él, de monstruos en la Isla que puede llegar a ser un psiquiátrico. Bueno, si además tenemos en cuenta que todo esto tiene que tener algo que ver con cinco hombres salvajemente asesinados, enucleados y sin cerebro algo nos hace sospechar de la existencia de teorías conspiratorias. Sobre todo cuando descubrimos que tres adolescentes egipcias fueron asesinadas de forma similar en El Cairo a mediados de los noventa. Por suerte (ODIO LAS TEORÍAS CONSPIRATORIAS), ese elemento es poco abundante, aunque no hay Experimento Poco Ético si no está la CIA por medio. 

Es una novela policíaca, así que hay que detener a los asesinos de los cinco desconocidos y también, a quien o quienes van asesinando a todos aquellos que alguna vez pusieron un dedito sobre la película. Y para ello, Franck Thilliez, el autor, encarga la investigación a Sharko, un profiler esquizofrénico y torturado y a una policía (Henebelle) que se dirige rápidamente al lado oscuro de su profesión: a la zona donde los polis malditos luchan con las cicatrices y los fantasmas que las miserias humanas han dejado en su alma. 

La he estado leyendo con mucha atención y (a pesar de la CIA) he seguido la historia con gran interés. No me ha quedado claro de dónde viene la E del nombre del síndrome, pero algo debe quedar en el tintero, ¿no? Es lo que tienen estos nuevos autores franceses, que plantean tramas que llaman la atención o crímenes extraños (como los de Fred Vargas o Dominique Sylvain) y que obligan a leer desde la primera a la última página. Sin embargo, no me ha gustado nada el epílogo. No aporta nada a la historia y tiene un tufo a reclamo para leer la siguiente novela de la serie (Gataca) que aún no he leído. Pero que leeré quizá el mes que viene.

Editorial Destino ha publicado El Síndrome E y Gataca, ambas muy próximas en el tiempo, de forma que es fácil leer las dos sin tener que esperar demoras largas (y con un diseño de cubiertas muy muy similar al de Los hombres que no amaban a las mujeres y sus secuelas). Además, Edhasa publicó, hace unos años, una novela previa al Síndrome llamada El ángel rojo. Muy entretenida, se pueden disfrutar buenos momentos con ésta que reseño. De las otras, aún no se nada porque no las he leído todavía.

martes, 17 de abril de 2012

El mal se esconde en los espejos. Y John Connolly lo sabe

La casa Grady tiene mala fama. En su interior, hace varias décadas, un psicópata acabó con la vida de varias niñas en un horror nunca superado en la pequeña población en la que está ubicada la casa. Pero su maldición no entiende del paso del tiempo y el edificio parece destilar maldad aun en tiempos en que lo sobrenatural parece tener poco que hacer. Dentro, los espejos (que están por todas partes) crean una atmósfera fantasmagórica que encoje el corazón. Y es que la Alicia de Carroll ya entró en un espejo y aunque ella logró salir nadie sabe qué puede quedar atrapado entre el cristal y el azogue. Bueno, si, El Coleccionista parece saberlo. Ahora parece que todo va a volver a empezar, y Charlie Parker es contratado para tratar de evitar un horrible final enfrentándose, como es habitual en sus hitorias, al Mal en estado puro.

¿Hay algún escritor que escriba más en negro que Connolly? ¡Ni la tinta de su impresora es más oscura!. Negro negrísimo como el color tradicional de las cubiertas de Tusquets, la editorial que lo publica en nuestro país. Y es que John Connolly es uno de los autores más oscuros que hay actualmente: un maestro del género que ha creado escuela, como estoy observando en el libro que estoy leyendo ahora (El síndrome E, de Franck Thilliez) y que impresiona por su calidad estilística. El libro que presento hoy es una historia breve que cuenta un caso crucial en la vida de Charlie Parker, el detective protagonista de Connolly, nombrado brevemente en otras historias de la serie. Es una narración de transición, que ayuda a completar el puzzle del protagonista y a comprender más sus demonios interiores. Y como es habitual en el autor, el elemento sobrenatural contribuye a crear una atmósfera que, a veces, se hace opresiva, aunque no tanto como en Perfil asesino (la primera que leí de él) o en El poder de las tinieblas, (y no, no me voy a decantar con ninguna de las dos, eso lo tendréis que hacer vosotros) pero no por ello una obra menor. 

Me da miedo, pero también mucho placer leer a alguien que escribe tan bien. Espero con ansia las nuevas novelas de Connolly que están por venir.

Más allá del espejo es una obra de John Connolly publicada por Tusquets. Busca sus obras en librerías y bibliotecas, porque no hay nada mejor que él cuando se quiere disfrutar de un buen misterio y una buena dosis de miedo.

martes, 10 de abril de 2012

Siempre tuyo, o Encontré el marido ¿perfecto?

Al principio no me enganchó. El pasteleo con el que comienza la historia de chica-conoce-chico-ideal no deja entrever lo que esconde la historia. Pero el tono cambia, y Hombre Ideal, poco a poco, va mostrando detalles de Pesadilla Perfecta y nadie hace caso cuando ella dice que no lo quiere, cuando insiste en que no va a volver con él y cuando afirma con rotundidad que NO es una crisis de pareja pasajera. Pero claro, ¿quién puede creerla cuando es obvio que están hechos el uno para el otro? Quizá ella esté un poco neurótica o sea caprichosa, o quizá sea él quien tenga un carácter obsesivo. A veces, las historias de amor, son historias de algo no tan romántico y de eso te das cuenta... en cuanto lees la reseña que hace la editorial en la cubierta trasera.

Un libro agradable que se lee rápido y que, a pesar de su comienzo un tanto pesado, te va envolviendo en la historia poco a poco hasta no poder dejarlo.El final me ha parecido un poco apresurado, pero en mi casa va ya por la tercera mano y a mis hermanas les ha gustado mucho. Repetiré con este autor.

Siempre tuyo es una obra de Daniel Glattauer publicada por Alfaguara. Como es una novedad reciente, todavía no está disponible en formato bolsillo, pero sí en electrónico desde la página de la editorial a un precio muy muy interesante. ¡Anímate con él!


jueves, 29 de marzo de 2012

Antonio Soler y sus bailarinas

Acabo de leer, por recomendación e insistencia de mi amigo Ángel algo de Antonio Soler: Las bailarinas muertas. Es cierto que llevaba tiempo en mi lista mental de Por leer y al fin, me llegué a la biblioteca a rescatarlo de las estanterías. 

Soler presenta una historia narrada en primera persona por un niño que expone sus vivencias en la Málaga de los sesenta y la vida que su hermano cuenta en las cartas que llegan a casa. El relato, que parece ser el hilo de pensamiento de Antonio, nos lleva, por mor de asociaciones a veces no muy directas (como funcionan a veces las cabezas), de Málaga a Barcelona, y de vuelta a Málaga otra vez; del partido de fútbol con los de la Granja Suárez al cabaret del Paralelo en el que canta Ramón/Carlos; de las muchachas en trance a mujer a las coristas que bailan en biquini y que caen muertas en el escenario; de los hierros que sujetan las piernas de Tatín al sonido de las bailarinas al morir sobre el escenario. 

Y así, poco a poco, asistimos a los extraordinarios acontecimientos barceloneses, a las vidas de los artistas de cabaret y al despertar a la adolescencia de una pandilla de niños en una historia que une dos universos distintos e iguales, fascinantes ambos, narrados con una prosa ágil y llena de sorpresas.

Una delicia. Ahora leeré El camino de los ingleses, pero ese se comentará en otro lugar.

Las bailarinas muertas se publicó en 2006 en Anagrama, en su colección Letras hispánicas y fue reeditada por Debolsillo en 2010. Está también, casi con toda seguridad, en tu biblioteca más cercana. Y recibió el Premio Herralde de Novela (2006) y el Premio de la Crítica de Narrativa Castellana (2006)

lunes, 19 de marzo de 2012

Alberto Barrera Tyszka y Rating

El joven Pablo Manzanares, estudiante de Letras y aspirante a novelista de éxito, empieza a trabajar en un canal de televisión formando parte de un equipo de guionistas al mando de Manuel Izquierdo, un desengañado escritor de mediana edad, autor de las telenovelas venezolanas de más éxito. Su misión: conseguir un éxito de audiencia que devuelva a su productor a la primera fila de los ejecutivos de la cadena. Y la audiencia lo que reclama es un reality show. 

La historia de una producción que explota la miseria y las desgracias ajenas, narrada por Pablo (o Pablito como lo llama el productor) y Manuel muestra los entresijos de la televisión, las claves de un programa de éxito (perdón, de una telenovela de éxito) y las luces y las sombras de un negocio millonario en el que el Rating del título puede significar la gloria y el sueldo millonario o la pérdida del empleo y el descrédito permanente.

Las narraciones de Pablo y de Manuel, en principio diametralmente opuestas en intereses, puntos de partida e intenciones, terminan fusionándose para ofrecer una misma imagen final de un producto televisivo absurdo e inhumano que inexorablemente va a influir en sus vidas.

En verdad, una novela muy entretenida, con pasajes realmente hilarantes (el "Hit-parade" de la madre de Pablito cuando llega a casa tarde por irse de juerga con Manuel es impagable) y plagada de absurdos que esconden una crítica muy atinada del mundo de la televisión y de la sociedad que la convierte en su Dios.

Alberto Barrera Tyszka publicó Rating hace unos meses en la editorial Anagrama, en su colección Narrativas hispanas y aun no está en libro de bolsillo. No hace falta que diga la calidad que los autores de esa editorial tienen.

viernes, 9 de marzo de 2012

Libertad, de Jonathan Franzen

La familia Berglund es perfecta. Patty es la esposa ideal, la madre modelo, la vecina encantadora que hace galletitas y que tiene la solución para cualquier problema cotidiano que sus amigas le puedan plantear. Walter, su marido, es un triunfador: abogado, ecologista comprometido, amante esposo y padre. Y de sus hijos, ¿qué decir? ¡Son la envidia de cualquier mujer! Pero la idílica imagen no refleja lo que hay tras la puerta cerrada de su encantadora casa. Patty... bueno, Patty puede no ser la esposa y madre perfecta. Y Walter puede no ser tan comedido ni tan controlado, y su trabajo para la Fundación Monte Cerúleo parece muy alejado de sus ideales. Y los hijos pueden arrastrar carencias afectivas o ser calculadores y fríos. O puede que sea la monotonía la que marque el ritmo de sus existencias. Y están también Richard, el mejor amigo de Walter... y de Patty. Y Connie, y Carol, y Lalitha... Y quizá, el título del libro sea, en verdad, muy indicativo. A lo mejor, todos los personajes que lo pueblan no hacen más que buscar su libertad.

Me ha sorprendido muy gratamente este best-seller. No me esperaba que tuviera calidad literaria. Acostumbrada a que los más vendidos no sean otra cosa que entretenimiento banal, recomendar Libertad es algo que me resulta realmente grato. 667 páginas que profundizan en unos personajes nada planos, a la vez que narran una cotidianidad que no aburre. Espero que la disfruten.

Libertad ha sido editado por Salamandra y, estando entre los libros más vendidos, es muy fácil de encontrar en cualquier librería, aunque en una biblioteca quizá tengas que reservarlo,

miércoles, 23 de junio de 2010

Fin

Debe ser por la edad, o por el momento, que me resultara atractiva la idea de una novela sobre la reunión de unos amigos veinticinco años después de su último encuentro. Reunión catastrófica, claro está. Entre relaciones tensas y desapariciones misteriosas transcurre la trama de esta primera novela de David Monteagudo que se mueve entre el terror, la intriga y la ciencia ficción sin decantarse al final por ninguno de esos géneros.

El argumento: un grupo de amigos se reúne después de veinticinco años en el mismo lugar en el que estuvieron juntos por última vez. Allí, la reunión (no muy deseada) parece transcurrir por los cauces normales del desencuentro hasta que empieza a desaparecer gente. La huida a pie (no funciona ningún aparato) para tratar de conseguir ayuda de alguien se convierte en una pesadilla muy difícil de imaginar.

Lo interesante de la novela es que sabe mantener el suspense y mantener al lector pegado a sus páginas para tratar de averiguar qué sucede en realidad y en qué va a terminar todo. No me gustó nada el final (que no contaré). Aun así recomiendo su lectura para aquellos que deseen leer una novela que los mantenga en vilo, pero no me hago responsable de lo que piensen tras leerla.

Fin, de David Monteagudo está editada en El Acantilado. Buen precio. No hay edición de bolsillo ni la he encontrado en e-book.